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José Sánchez Sanz

Semilla 5:
Influencia religiosa en el cine y la televisión

Jose Sánchez
11 Agosto 2026

     El otro día estuve pensando en el consumo de películas y series del panorama actual, y sobre cómo han cambiado los estereotipos y la forma de educarnos/manipularnos/condicionarnos a través de una pantalla. Quizá no somos tan conscientes de algo: una película nunca es solamente una película y una serie nunca es solamente una serie. Detrás de cada historia hay una manera de entender al ser humano, una determinada idea de lo que significa ser feliz, de lo que significa amar, de lo que significa ser libre, de lo que está bien y de lo que está mal.

 

Somos lo que consumimos

     Durante mucho tiempo, el cine y la televisión han sido una herramienta de transmisión cultural. Nos han enseñado cómo vestirnos, cómo relacionarnos, qué aspiraciones tener, qué considerar normal, qué cosas deberían escandalizarnos y cuáles deberíamos aceptar. Y esto no tiene por qué ser necesariamente malo. El problema aparece cuando dejamos de ser espectadores y nos convertimos, sin darnos cuenta, en discípulos. Porque una cosa es ver una historia y otra muy distinta es dejar que esa historia construya nuestra forma de pensar.

 

¿Qué estamos aprendiendo de lo que vemos?

     Pensemos en la manera en la que muchas películas o series representan actualmente el amor: relaciones sin compromiso, infidelidades presentadas como algo inevitable, sexo sin consecuencias, familias rotas, personas que utilizan a otras para satisfacer sus necesidades afectivas, y muchas veces el compromiso aparece como una pérdida de libertad. Pero también podemos encontrar lo contrario: historias de amistad verdadera, personajes capaces de sacrificarse por otros, familias que permanecen unidas, personas que perdonan, hombres y mujeres que luchan por hacer el bien, historias de superación, fidelidad, valentía y entrega… Por eso, creo que la respuesta cristiana ante qué películas y series debemos ver se resume en:

«No todo lo que consumo tiene que ser explícitamente cristiano para poder ser bueno, pero todo lo que consumo sí debería poder ser visto con ojos de Dios.»

Hay películas y series que no tienen ninguna intención religiosa y que, sin embargo, contienen valores profundamente humanos, y esos valores pueden estar en perfecta armonía con nuestra fe. El cristiano no tiene que vivir encerrado en una burbuja cultural, tiene que aprender a discernir como decía San Pablo: «Todo me es lícito, pero no todo me aprovecha. Todo me es lícito, pero no me dejaré dominar por nada.» (1 Cor 6,12).

 

¿Qué ver y qué no ver?

     La pregunta no debería ser solamente: «¿Puedo ver esto?» Sino: «¿Qué está produciendo esto en mí?»

  • ¿Me hace valorar más a mi familia?
  • ¿Me hace comprender mejor el sacrificio?
  • ¿Me despierta el deseo de amar de verdad?
  • ¿Me hace más sensible ante el sufrimiento de los demás?
  • ¿Me acerca a la verdad?

 

La pantalla también evangeliza

     Y esta es la parte que más deberíamos entender. Aunque no siempre lo hace hablando de Dios y por eso debemos tener cuidado… Porque podemos pasar años consumiendo historias que repiten una determinada visión del amor, de la sexualidad, de la familia, del éxito y de la felicidad, pero en realidad, ni son buenas, ni son de Dios, ya que no todo lo que llamamos bueno define a DIOS.

     Quizá no exista una lista perfecta de películas «aptas para católicos», pero sí existe algo mucho más importante: un espectador formado. Alguien capaz de reconocer la belleza, pero también la mentira; alguien que puede emocionarse con una película y al mismo tiempo preguntarse: «¿Qué me está enseñando esto sobre el ser humano?» «¿Esta historia me está ayudando a acercarme a la Verdad o me está enseñando a vivir lejos de ella?» El objetivo no es consumir solamente contenido cristiano, el objetivo es algo mucho más exigente: «Aprender a mirar toda la cultura con los ojos de Dios.»

 

Películas y series que hay que ver una vez en la vida

  1. The Chosen
  2. La casa de David
  3. La Pasión de Cristo
  4. Amor redentor
  5. La cabaña
  6. El caso de Cristo
  7. Rut y Booz
  8. Los dos Papas
  9. Una mujer italiana (Cabrini)
  10. La Divina Misericordia
  11. Dios no está muerto: Una luz en la oscuridad
  12. Testamento: La historia de Moisés
  13. Resucitado
  14. Ben-Hur
  15. Pablo, apóstol de Cristo
  16. Mary’s Land: Tierra de María
  17. Mientras estés conmigo
  18. El exorcista del Papa
  19. Silencio
  20. La duda

«Y no os amoldéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente, para que sepáis discernir cuál es la voluntad de Dios, qué es lo bueno, lo que le agrada, lo perfecto.» (Romanos 12,2)

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