Semilla 6:
Septiembre, volver a empezar
Jose Sánchez
07 Septiembre 2026
Hay algo especial en septiembre. Quizá porque después del verano todo parece volver a su sitio: Los colegios abren sus puertas, vuelven las rutinas, aparecen nuevos proyectos, nuevos propósitos, nuevas ilusiones… Es como si, de alguna manera, comenzara una nueva temporada. Para algunos (entre los que yo me incluyo), septiembre es incluso más año nuevo que enero, es tiempo de volver a empezar.
Nuevo comienzo
A lo mejor tú también estás delante de un comienzo. Un nuevo trabajo, un proyecto que llevas tiempo soñando, unos estudios, una relación, una decisión importante o simplemente el deseo de volver a encontrarte contigo mismo después de unos meses difíciles. Pero hay algo que no deberíamos olvidar cuando empezamos de nuevo: no tenemos que hacerlo solos.
Jesús camina a nuestro lado. Está presente en cada paso, en cada decisión y también en cada tormenta, pero hay algo que depende de nosotros: dejarle entrar. Porque Jesús no se impone y no entra en nuestra vida a la fuerza. Él llama a nuestra puerta cada día, pero espera que seamos nosotros quienes la abramos…
Seguirle no significa que, a partir de ahora, todo vaya a ser fácil. No significa que desaparecerán los problemas, que nunca tendremos miedo o que el camino estará siempre despejado. Significa que, cuando decidimos abrirle la puerta y ponerle en el centro, ya no caminamos solos. Él no nos promete una vida sin tormentas pero sí nos promete su presencia en medio de ellas. Por eso, al comenzar este nuevo curso, quizá la pregunta no sea solamente «¿qué quiero conseguir?», sino también «¿qué lugar quiero darle a Jesús en todo lo que está por venir?»
En todo lo que hagamos, Jesús nos acompaña incluso cuando no entendamos lo que está pasando, incluso cuando nuestros planes no salgan como esperábamos, incluso cuando aquello que habíamos imaginado para esta nueva etapa termine siendo completamente diferente. Por eso, quizá este septiembre no necesitas tenerlo todo claro, tan solo necesitas poner tus pasos en las manos de Dios.
Mirar atrás
A veces, para comenzar una nueva etapa, también tenemos que aprender a dejar atrás aquello que ya terminó. Como en la Carta 37B, donde se explica la historia de la mujer de Lot y esa mirada hacia atrás que terminó deteniéndola. Porque quizá el problema no siempre está en que Dios no nos muestre un nuevo camino, sino en que nosotros seguimos mirando aquello que dejamos atrás.
Hay momentos en los que Dios nos invita a avanzar, pero seguimos aferrados a lo que fuimos, a lo que perdimos, a nuestros errores o incluso a aquello que un día soñamos y no llegó a ser. Pero no podemos caminar hacia lo nuevo con los ojos puestos constantemente en el pasado, y septiembre es una oportunidad maravillosa para soltar, para entregar a Dios aquello que ya no podemos cambiar y para atrevernos a mirar hacia delante, porque Dios no ha terminado contigo.
Nueva oportunidad
Tal vez eso sea precisamente lo bonito de comenzar una nueva etapa: estar abierto a nuevas oportunidades. Una oportunidad para volver a intentarlo, para hacer las cosas de otra manera, para dejar atrás aquello que ya no nos ayuda, para perdonar, para empezar, para confiar… No importa demasiado cómo terminó la etapa anterior. Quizá hubo errores, decepciones, decisiones equivocadas o sueños que no llegaron a cumplirse. No podemos cambiar lo que ya pasó, pero sí podemos decidir cómo queremos caminar a partir de ahora.
Y Dios no mira nuestro pasado para recordarnos lo que hicimos mal, nos mira para decirnos: «Aquí estoy. Volvamos a empezar».
Por eso, no tengas miedo de comenzar de nuevo. Este septiembre puede ser mucho más que el inicio de un nuevo curso, puede ser una oportunidad para volver a poner a Dios en el centro, para recuperar aquello que habías dejado de lado y para caminar hacia lo que viene con una mirada nueva. No sabemos qué nos espera en los próximos meses, pero sí sabemos algo: Dios ya está allí, y eso ya debe ser suficiente para dar el primer paso.
Nueva etapa. Nuevos sueños. Nuevos caminos. Nueva oportunidad para caminar con Jesús.